Dominando la elección de suturas en la práctica clínica diaria: Vetinars con el Dr. Guillermo Risco
El 2 de octubre, en un nuevo Vetinars gratuito de Sutuvet, el Dr. Guillermo Risco Goicochea explicó cómo elegir la sutura según el tejido, la región y el riesgo de complicación. En la clínica diaria, una buena técnica puede arruinarse con un material mal elegido. Por eso, antes de cada cierre conviene preguntarse qué tejido se sutura, cuánto tiempo debe sostenerse, qué tan expuesta está la zona a bacterias y qué aguja corresponde. Estas son las ideas clave de la charla.
Fuerza tensil y absorción: dos relojes distintos
La fuerza tensil es cuánto tiempo la sutura sostiene la herida con resistencia suficiente. La absorción es cuánto tiempo permanece el material en el cuerpo hasta desaparecer. Una sutura puede perder casi toda su fuerza en pocas semanas y tardar bastante más en absorberse, por eso no basta con saber cuándo «desaparece» el hilo: lo que importa es cuánto sostiene realmente el tejido.
La regla práctica es elegir según el tejido y el riesgo de infección. Los tejidos de cicatrización lenta necesitan una fuerza que dure más. Los órganos que cicatrizan rápido, como el intestino, funcionan bien con una fuerza de unas dos semanas. Y cuando el riesgo de infección es alto, también cuenta qué tan rápido se absorbe el material.
Monofilamento y multifilamento
El Dr. Risco lo explicó con una imagen simple: el multifilamento es como una soga trenzada y el monofilamento es una sola fibra lisa. El monofilamento pasa mejor por el tejido y retiene menos bacterias, por eso se prefiere donde hay riesgo de contaminación. Tiene, eso sí, «memoria»: tiende a mantener la forma del empaque y exige más cuidado al anudar. El multifilamento es más flexible y cómodo de manejar, pero las bacterias pueden alojarse entre sus fibras.
En cirugía intestinal, la recomendación fue priorizar un monofilamento de absorción rápida, que provoque menos inflamación y reduzca el riesgo de complicaciones.
La aguja: punta, curvatura y tamaño
Para describir una aguja conviene mirar tres datos. La punta puede ser redonda o cortante: la redonda separa las fibras sin cortarlas y se prefiere en órganos delicados como el intestino. La curvatura se expresa como una fracción de circunferencia, por ejemplo medio círculo. El tamaño es la longitud en milímetros y debe ser acorde al tejido y a la profundidad de trabajo.
Al pasar la aguja, el Dr. Risco recomendó acompañar su curvatura con un giro de la muñeca en lugar de forzarla con la mano. Es una técnica simple, pero hace el pasaje más suave y menos traumático.
Errores que complican la cicatrización
No toda reacción es culpa del hilo: muchas veces el origen es un error técnico o un fallo en el protocolo de antisepsia, y culpar al material impide corregirlo. Los más frecuentes:
- Nudos con fricción excesiva o apretados con pinzas, que debilitan el hilo.
- Demasiada tensión: apretar más no da más seguridad y puede causar necrosis del tejido.
- Demasiados puntos, en lugar de los necesarios y con separación suficiente.
- Tejido o secreciones atrapados en la línea de sutura, que favorecen el biofilm y retrasan la cicatrización.
- Cirugías muy lentas: más manipulación y más tiempo significan más inflamación. Tampoco se trata de apurarse, sino de tomar el tiempo necesario.
En cirugía intestinal, además, conviene usar instrumental distinto para cerrar la cavidad una vez terminada la parte contaminada.
¿No pudiste conectarte? Ve la grabación completa en el canal de YouTube de Sutuvet y está atento a nuestras redes para el próximo Vetinars.