Las claudicaciones en equinos representan uno de los principales motivos de consulta en la práctica veterinaria, especialmente en caballos deportivos, de trabajo o de alto rendimiento. Aunque muchas veces se reconocen como una “cojera”, su evaluación requiere mucho más que observar si el caballo apoya o no una extremidad. Una correcta valoración permite identificar el origen del problema, estimar su gravedad y tomar mejores decisiones clínicas.
En este Vetinar de Sutuvet, el Dr. Eduardo Flores Flores Colín comparte un enfoque práctico para abordar las claudicaciones en equinos, resaltando la importancia de realizar una evaluación ordenada, observacional y clínica. El objetivo no es solo detectar qué miembro está afectado, sino comprender cómo se manifiesta la alteración durante el movimiento, en qué condiciones aparece y qué estructuras podrían estar involucradas.
La evaluación de una claudicación debe iniciar con una historia clínica completa. Es importante conocer cuándo comenzó el problema, si apareció de forma repentina o progresiva, si el caballo ha tenido traumatismos, cambios de entrenamiento, competencias recientes, herrado, tratamientos previos o disminución del rendimiento. En muchos casos, la claudicación no se presenta como una cojera evidente, sino como una pérdida de desempeño o una alteración sutil en la marcha.
Luego, se realiza la observación del caballo en reposo y en movimiento. La inspección permite identificar asimetrías, posturas compensatorias, aumento de volumen, dolor, cambios en el apoyo o irregularidades en la marcha. La evaluación dinámica suele realizarse al paso y al trote, idealmente en línea recta y, cuando sea necesario, en círculos o diferentes superficies. Este proceso ayuda a diferenciar si la claudicación se acentúa en una extremidad anterior, posterior o bajo determinadas condiciones de esfuerzo.
Un punto clave del examen es la palpación sistemática de las estructuras musculares, articulares, tendinosas y ligamentarias. También pueden utilizarse pruebas complementarias como pinzas de casco, pruebas de flexión y bloqueos diagnósticos, siempre bajo criterio veterinario. La Universidad de Minnesota describe la evaluación tradicional de claudicación como un proceso sistemático que incluye historia clínica, examen físico completo, palpación, evaluación de conformación y observación del movimiento.
La escala de claudicación de la American Association of Equine Practitioners permite clasificar la severidad del problema de forma estandarizada, desde una claudicación no perceptible hasta una incapacidad marcada para apoyar el miembro afectado. Esta clasificación ayuda a documentar la evolución del paciente y comunicar mejor los hallazgos entre profesionales.
El mensaje principal del Vetinar es que la claudicación no debe evaluarse de manera aislada ni apresurada. Una buena observación, una metodología clara y una interpretación clínica adecuada son esenciales para llegar a un diagnóstico más preciso. Detectar a tiempo estos signos permite prevenir lesiones mayores, mejorar el bienestar del caballo y orientar un tratamiento más efectivo.
En conclusión, evaluar correctamente una claudicación en equinos requiere combinar experiencia clínica, orden en el examen físico y una mirada integral del paciente. Para el médico veterinario, este enfoque práctico es fundamental para tomar decisiones seguras y ofrecer una atención más completa en la clínica diaria.
Dr. Eduardo Flores Flores Colín – Médico Veterinario Zootecnista especialista en Medicina Equina y Medicina Regenerativa
Vetinars completo: https://www.youtube.com/watch?v=0qFn23bFa6M&t=475s